La Caída (José Velez) - Plaza Mayor y Calle San Pedro. Por Joaquín Caballero
Como cada Viernes Santo en la mañana, siempre me ha gustado madrugar, asomarme a la calle Cánovas del Castillo y escuchar los primeros acordes que nos regala un caluroso día de primavera.
Antes de participar con mi cofradía, contemplo los primeros pasos de la procesión, el aroma de las flores, el dulce sabor de un caramelo, pero sobretodo, el entusiasmo con que los anderos mecen sus respectivos tronos, gracias siempre a la ayuda de las distintas bandas de músicas o agrupaciones que nos deleitan con sus marchas procesionales.
Este es el caso de "La Caída", marcha de procesión realizada por el maestro D. José Vélez para la cofradía de la oración del huerto y el santo sepulcro, "Los Dormis".
Pero como dije el año anterior, toda obra musical tiene su momento, su lugar, su procedencia, todo está adecuado a una situación.
El autor de esta marcha, José Vélez, siempre me ha recordado con su música a las procesiones de años anteriores, ya que queda en mi recuerdo, cuando no salía en las procesiones y escuchaba una de las melodías más características de nuestros desfiles pasionales, "El Evangelista", después su autor, lejos de estancarse en el campo de la inspiración, realizó la pieza musical "Jerusalén", toda una marcha en mayúsculas.
Aunque estas líneas, quiero dedicarlas a aquella obra que escuché por primera vez un domingo de pasión, creo recordar que fue en el año 2010, en el concierto del pregón de semana santa, la marcha titulada "La Caída", realizada para la cofradía de la oración del huerto y el santo sepulcro.
Desde aquel momento esta marcha estará ligada a un paso y a unas calles, es decir, vinculadas al paso de "La Caída" e interpretada al inicio de la procesión, instante el cual comienza a participar dichas imágenes en la mañana del viernes santo.
En definitiva, si tuviera que elegir un momento para escuchar esta marcha sería la plaza mayor y la calle san Pedro, el motivo es muy simple, siempre me acuerdo de esta pieza precisamente en esos rincones, una marcha llena de armonía y de una gran fuerza melódica, que unida a "El Evangelista" y "Jerusalén" hace que su autor se haya hecho un hueco en la historia musical de la semana santa de Cieza.
Joaquín Caballero Segura.
Este blog surge de la idea de relacionar ciertas marchas procesionales con determinadas calles o momentos de la semana santa de Cieza. Y la descripción de esa relación y sus emociones
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lunes, 23 de febrero de 2015
viernes, 4 de abril de 2014
El Prendimiento (Francisco García Alcázar) - Calle San Pedro y Plaza Mayor
El Prendimiento (Francisco García Alcázar) - Calle San Pedro y Plaza Mayor por Lourdes Ramos Lucas
Cómo todo ciezano sabe, no hay persona que no sienta algo de afecto por su Semana Santa, en especial por alguna de las marchas que tanto para unos como para otros simbolizan algún momento en concreto, algún lugar, algo que cada vez que la escuchas, se te ponen “los pelos de punta”.
Este es mi caso en concreto. Como cada Miércoles Santo en la noche, tradición que desde pequeños nos enseñan, desfilábamos con la imagen del Santo Cristo, donde mi madre nos vestía a mí y a mi sobrino, nos cogía de la mano y nos subía a la Iglesia de la Asunción donde mi padre me esperaba para ponerme delante de la imagen y poder escuchar a la Banda de la Escuela de Música, dirigida por el maestro García Alcázar. La banda interpretaba las marchas para que los anderos y la gente que esperaba a la imagen sentada en las calles, lo hiciera de manera satisfactoria. Pero era allí, delante de la esquina de la Casa de los Santos, casi llegando a su recogida donde la banda, mi ahora banda, tocaba “El Prendimiento”, donde con los ojos húmedos, mariposas en el estómago, y mis oídos puestos en esa marcha, me obligaba que al terminar me acercara a mi padre a decirle: “Papá, yo quiero estudiar música, a eso que me hace sentir tanto” a lo que mi padre me respondía: “Todo llega, pero lo conseguirás.” Y así es.
Llegaba Viernes Santo en la mañana, donde mi madre, cogía a mi sobrino y a mí, y nos dejaba en la Iglesia, y antes de salir nos arreglaba el cíngulo. Mi padre, me volvía a poner cerca de la imagen, para poder escuchar a la banda, que tras varios penitentes se oía a lo lejos por la Calle San Sebastián, pero era allí, aquel lugar donde sin saber cómo ni porqué, se me ponían los ojos llorosos al escuchar de nuevo, “El Prendimiento”, al volver a sentir esa sensación corriendo por mi estómago. Como todo Viernes Santo en la noche, al no poder desfilar niños, esperaba en la Calle Larga a mi hermandad, en la que desfilaba y desfilo ahora con mi banda. La esperaba a su paso y sentada en una silla al lado de mi hermana, donde podía escuchar algunas de las otras marchas, pero no obstante, al terminar la procesión por donde yo estaba sentada, corría de la mano de mi hermana por el Callejón de la Virgencica, y bajaba hasta la Casa de los Santos, donde por última vez podía volver a escuchar esa marcha, esa sensación, la última hasta el próximo año, la última vez que le podía repetir a mi padre la frase que seguro jamás olvidará.
Creo que he expresado lo que es para mí estudiar música, el orgullo que me hace hacerlo, y sobre todo, escuchar esa MARCHA, que para mí es algo más, “El Prendimiento”.
Lourdes Ramos Lucas
*(La Marcha de El Prendimiento de Francisco García Alcázar no está grabada, ni hay de momento vídeos donde se pueda escuchar, así que l@s curios@s que quieran escucharla, tendrá que hacer como relata esta entrada, y pasarse a ver la última marcha que interpreta la banda juvenil de la escuela de música de Cieza antes de que el Cristo del Consuelo se recoja, en la calle San Pedro y Plaza Mayor)*
Cómo todo ciezano sabe, no hay persona que no sienta algo de afecto por su Semana Santa, en especial por alguna de las marchas que tanto para unos como para otros simbolizan algún momento en concreto, algún lugar, algo que cada vez que la escuchas, se te ponen “los pelos de punta”.
Este es mi caso en concreto. Como cada Miércoles Santo en la noche, tradición que desde pequeños nos enseñan, desfilábamos con la imagen del Santo Cristo, donde mi madre nos vestía a mí y a mi sobrino, nos cogía de la mano y nos subía a la Iglesia de la Asunción donde mi padre me esperaba para ponerme delante de la imagen y poder escuchar a la Banda de la Escuela de Música, dirigida por el maestro García Alcázar. La banda interpretaba las marchas para que los anderos y la gente que esperaba a la imagen sentada en las calles, lo hiciera de manera satisfactoria. Pero era allí, delante de la esquina de la Casa de los Santos, casi llegando a su recogida donde la banda, mi ahora banda, tocaba “El Prendimiento”, donde con los ojos húmedos, mariposas en el estómago, y mis oídos puestos en esa marcha, me obligaba que al terminar me acercara a mi padre a decirle: “Papá, yo quiero estudiar música, a eso que me hace sentir tanto” a lo que mi padre me respondía: “Todo llega, pero lo conseguirás.” Y así es.
Llegaba Viernes Santo en la mañana, donde mi madre, cogía a mi sobrino y a mí, y nos dejaba en la Iglesia, y antes de salir nos arreglaba el cíngulo. Mi padre, me volvía a poner cerca de la imagen, para poder escuchar a la banda, que tras varios penitentes se oía a lo lejos por la Calle San Sebastián, pero era allí, aquel lugar donde sin saber cómo ni porqué, se me ponían los ojos llorosos al escuchar de nuevo, “El Prendimiento”, al volver a sentir esa sensación corriendo por mi estómago. Como todo Viernes Santo en la noche, al no poder desfilar niños, esperaba en la Calle Larga a mi hermandad, en la que desfilaba y desfilo ahora con mi banda. La esperaba a su paso y sentada en una silla al lado de mi hermana, donde podía escuchar algunas de las otras marchas, pero no obstante, al terminar la procesión por donde yo estaba sentada, corría de la mano de mi hermana por el Callejón de la Virgencica, y bajaba hasta la Casa de los Santos, donde por última vez podía volver a escuchar esa marcha, esa sensación, la última hasta el próximo año, la última vez que le podía repetir a mi padre la frase que seguro jamás olvidará.
Creo que he expresado lo que es para mí estudiar música, el orgullo que me hace hacerlo, y sobre todo, escuchar esa MARCHA, que para mí es algo más, “El Prendimiento”.
Lourdes Ramos Lucas
*(La Marcha de El Prendimiento de Francisco García Alcázar no está grabada, ni hay de momento vídeos donde se pueda escuchar, así que l@s curios@s que quieran escucharla, tendrá que hacer como relata esta entrada, y pasarse a ver la última marcha que interpreta la banda juvenil de la escuela de música de Cieza antes de que el Cristo del Consuelo se recoja, en la calle San Pedro y Plaza Mayor)*
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