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miércoles, 18 de marzo de 2015

El Evangelista (José Vélez) - Calle San Sebastián

El Evangelista (José Vélez) - Calle San Sebastián, por Victoria Rodríguez

La espera es cada vez más corta y estamos en esos días de encuentro, del encuentro repetido durante toda una vida; saludos afectuosos y sinceros para quienes, en buena parte de los casos, no se veían desde la misma ocasión del año anterior; saludos para quienes van a compartir durante una semana las mismas y especiales sensaciones y vivencias, saludos fraternales para quienes sienten y viven una misma creencia y una misma Devoción.

En este tiempo de espera y de reencuentro, me traslado a la noche de Viernes Santo, el esperado y a la vez temido Viernes Santo. Esperado, porque es un día grande en Cieza, la procesión del Santo Entierro convierte nuestras calles en un maravilloso museo de imaginería, la belleza de las imágenes y la devoción que el pueblo procesa hacia ellas hace de Cieza un lugar especial, una noche mágica y emotiva. Temido, temido porque nuestra semana grande se acerca al final, la espera comienza de nuevo para muchos…

La procesión del Santo entierro comienza, los pasos toman las calles del casco antiguo, y entre paso y paso, la música, un verdadero enriquecimiento de nuestros sentidos. Las numerosas obras de arte se mecen al compás del tambor, el Cristo del Perdón, Descendimiento de Cristo, Santísima Virgen de la Piedad, Santísimo Cristo Yacente y Virgen del Dolor, Nuestra Señora de la Amargura, Las Santas Mujeres camino del Sepulcro, Santa Cruz, José de Arimatea, El Santo Sepulcro, Santa María Salomé y llega SAN JUAN… San Juan, el discípulo amado, entra en la calle San Sebastián llenando la totalidad del espacio con su luz, con su armonía, con el dolor propio del Santo Entierro, el discípulo de Jesús preside la calle San Sebastián, meciéndose al compás de El Evangelista. 
Procesionar como nazarena, mirar hacia atrás, observar la belleza de la imagen de San Juan tomando la calle, el espacio se le queda pequeño, escuchar y sentir El Evangelista, mirar hacia delante y ver las capas de los numerosos nazarenos moverse al compás, la cera de las velas marcan el recorrido de la procesión, una procesión que va llegando a su fin y que los nazarenos esperamos con ansia durante todo el año.

Una procesión única e irrepetible la del Santo Entierro.. Y ES QUE EN 15 DÍAS Y UNAS POCAS HORAS, LAS CALLES DE CIEZA SE LLENARÁN DE NAZARENOS, DE NAZARENOS BLANCOS, DE NAZARENOS DE SAN JUAN!

Victoria Rodríguez

martes, 1 de abril de 2014

Jerusalén (José Vélez) - Calle San Sebastián

Jerusalén es mi marcha favorita de semana santa, la conocía de escucharla cuando de pequeño desfilaba con la Verónica, pero la marqué como mi favorita el día que la toqué con la banda por primera vez. La imprescindible en cualquier repertorio, y por mucho que pasan los años y descubro marchas nuevas, esta sigue siendo mi preferida. Es sin duda la marcha que más me ha puesto los pelos de punta, ya sea tocando por la calle o en un concierto. Y me trae a la cabeza montones de recuerdos.

Es una marcha de José Vélez, compositor calasparreño muy cercano y muy conocido, que ha compuesto tres marchas que llenan nuestros repertorios de gran calidad, y las tres gustan mucho, “El evangelista”, “Jerusalén”, y “La caída”, y este año una cuarta, “Mesopotamia”, que se estrenó hace apenas unos días. Gracias a mi director Paco, tuvimos la suerte de conocer a José Vélez, incluso que nos dirigiera en alguna que otra ocasión, como en un concierto en la pequeña iglesia del convento de las monjas claras de Cieza. Para un enamorado de sus marchas, que con dieciséis años te dirija el maestro José Vélez fue como un sueño hecho realidad y todavía tengo colgada en mi habitación una dedicatoria suya.

Sería incapaz de quitar esta marcha de algún día, me gusta mucho, como he escrito antes, para mi junto a Semana Santa Ciezana, Cristo del Perdón y alguna más, es de las imprescindibles en cualquier repertorio de banda que desfile en nuestra semana santa. Creo que es una marcha para que sobretodo se interprete en calles medianamente anchas, mi lugar preferido para tocar Jerusalén es en la calle San Sebastián por las noches. Es el sitio donde más la he tocado, y es donde más recuerdos me vienen a la cabeza, exagerando los matices para remarcar las tensiones, marcando el paso bien fuerte cuando a la vez soy con la tuba, el que va marcando el ritmo de la banda, y casi bailando (eso lo conoce bien mi compañera y amiga Paquita) mientras camino acompañando las preciosas melodías que van apareciendo.
Es difícil olvidarte de lo que pasa alrededor mientras vas desfilando con 50 compañer@s más y con mucha gente que está sentada viendo la procesión y te mira cuando pasas por su lado, pero a mi es lo que más me gusta hacer. Interpretar junto con el resto de la banda pero como si estuviera solo, cerrar en ocasiones un poco los ojos y olvidarte por un momento de todo, paso firme en los fuertes, y balanceo en los suaves, volar tus pensamientos al aire, y tocar como si tocaras Jerusalén por última vez. Marcha cañera donde las haya, para disfrutar desde dentro y desde fuera, para que te lleve, donde la música te quiera llevar. Si la interpretación es buena, los pelos de punta están asegurados.

Se me queda corto expresar lo que me regala esta marcha, pero creo que lo mejor es escucharla, y que cada uno la defina como buenamente pueda. Yo dudo que alguna marcha pueda desbancar la que es y ha sido mi favorita desde siempre.

Pascual López Sánchez



domingo, 16 de marzo de 2014

Mektub (Mariano San Miguel) - Calle San Sebastián

Mektub, por Francisco García Alcázar, director de la Banda Juvenil de la Escuela de Música de Cieza

Me pide mi tuba (en el sentido posesivo musical, por formar parte de la banda que dirijo) Pascual López, que escriba algo acerca de las percepciones sensoriales de espacio, tiempo, y también ¿por qué no?, meditativas que me pueden y de hecho me producen, el motivo sonoro de la interpretación de para mí, la obra musical de semana santa que más me ha influido musicalmente; MEKTUB.
En esa época de la primavera en que Cieza se transforma en un lugar para semanasanteros (creyentes o no), pero si amantes de esa cultura tradicional que sobre todo para los nacidos o criados aquí, la sentimos de forma especial, ya como andero, como capuruchos o penitentes, como espectador, etc. Y no digamos en mi caso como en el de Pascual, en la faceta musical activa.
Recuerdo ir de la mano de mi padre Manuel García un Miércoles Santo por la noche(no sé porqué recuerdo ese día en concreto) dirección a la iglesia de la Asunción, salíamos en la Banda Municipal acompañando a la Dolorosa (mira lo que es la vida, muchos años después fui el compositor de su marcha, La Dolorosa de Cieza) y no tengo claro porqué, la memoria a veces es así de selectiva, pues recuerdo de entre todas las marchas que tocábamos la de MEKTUB, siempre ella, esa OBRA, sí, con mayúsculas, rellenó los huecos del tuétano de mis huesos y de mi alma a aquella tierna edad (9 años) y dentro de mi quedó.
Expresar con palabras las sensaciones que me pueda producir escucharla o simplemente recordarla es tarea dificilísima, pero si puedo decir que en mi caso me transporta a lo que más se puede querer, que para mí son unos padres, mi madre “LA CLEMENTA”, arreglándome el uniforme para ir con mi padre en dirección a la salida de la procesión. Mi padre, Manuel García “EL LORITO”, llevándome de la mano como expresé antes. La espera de la salida de nuestro trono, y por fin el desfile. Marchas lentas, tristes a veces(la mayoría) cuando solo se hacían las más típicas de esta zona(luego llegaron otros estilos como el sevillano que lleva mucho mas ritmo, cosa que en mi opinión no es muy de nuestras costumbres musicales), pero por encima de todas, y sin menosprecio de ninguna, faltaría más, decía Don Vicente Almela (mi primer director de la Banda) "poned MEKTUB" y ahí estaba esa obra que a veces me ponía los pelos de punta, otras me hacia llorar, y otras me era imposible tocarla, pues mi boca se secaba.
Como experiencia total vivida por mí, ya que hablo de estas emociones, a la muerte de mi padre el 31 de mayo de 1988, cuando yo ya llevaba más de tres años como director de la Banda Municipal, se dio la circunstancia que durante unos años no pudimos tocar esta OBRA, pues era tal mi estado de percepción ante la pérdida de mi padre, que entre el llanto, mi hipertensión y muchas más emociones inexpresables, por sentir que mi padre ya no estaba(es más, estoy escribiendo con un nudo en la garganta y alguna humedad en mis ojos), que dejamos de tocarla, hasta que no sé quien de la Banda me dijo: “Paco, porqué no la pones en la calle San Sebastián, nos dejas solos, tú te vas por el callejón del lorito y te vas por el Sotanillo, por los Ejíos hacia la Esquina del Convento, y allí nos esperas y mientras la tocamos”. Y así se hizo hasta que el tiempo me volvió a dar la oportunidad de escucharla de nuevo delante de la Banda.
Podría escribir muchas más palabras tal vez inconexas, o repetitivas, pero creo que ha quedado claro porque esta obra es para mí la más importante dentro de La Semana Santa de Cieza, el porqué, el por quién, que sensaciones, sentimientos, y demás apreciaciones, que lugar es el que indicado para escucharla o tal vez, para esconderte para no escucharla por los sentimientos que te produce algo que te retrotrae a momentos llenos de intensidad vivida.
MEKTUB. LA OBRA.

Francisco García Alcázar.

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