Crucifixus (José Alberto Pina) - Rincón de los pinos por Sergio Piñera
La procesión del Santo Entierro en Cieza se da en una noche en la que todo andero de la cofradía de la Oración del huerto y El Santo Sepulcro espera con entusiasmo, pues son tales las emociones que se pueden llegar a sentir que ni la persona más sabia del mundo sería capaz de explicar. Probablemente la mayoría de lectores de este blog estén pensando en la entrada del Santo Sepulcro, pero no, mi mayor recuerdo del viernes en la noche trascurrió en el Rincón De Los Pinos con la marcha de procesión Crucifixus.
Estando todos los anderos, como es habitual, en El Rincón De Los Pinos esperando coger el relevo, me adelanté unos metros acompañado de un amigo para ver pasar la procesión, pues así haríamos la espera más amena. Empezaron a pasar infinitos nazarenos de "Los Dormis", cuando de repente una luz al final de la calle iluminaba todo a su paso. Era nuestro ansiado Santo Sepulcro, un año más nos reencontrábamos con él, en El Rincón De los Pinos. Pero este año no venía solo. Venía de la mano de la marcha Crucifixus. Mis hermanos cofrades empezaban a darse ánimo como si de la guerra se tratara, pues la noche de las noches había llegado.
Todos hablaban, recordaban viejos momentos, que como este día habían vivido, pero yo solo lloraba al ver que me iba a rencontrar un año más con el entierro de Jesús. No quería escuchar a nadie, solo disfrutar del momento, cuando de pronto una mano tocó mi espalda "Ya estamos aquí otro año más hermano".
Por esto cada vez que escucho esta marcha me traslado a aquella fría noche de 2012 donde creció en mí un sentimiento inexplicable por La Cama De Cristo, Crucifixus y El Rincón De Los Pinos.
Sergio Piñera
Este blog surge de la idea de relacionar ciertas marchas procesionales con determinadas calles o momentos de la semana santa de Cieza. Y la descripción de esa relación y sus emociones
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martes, 8 de abril de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
Crucifixus (José Alberto Pina) – Plaza Mayor
Crucifixus (José Alberto Pina) – Plaza Mayor. Por Joaquín Caballero Segura.
Quien verdaderamente me conozca sabrá o habrá comprobado que yo nunca he estudiado para ser músico y tampoco pertenezco a ninguna banda en particular, pero siempre he sentido un enorme entusiasmo por la marcha procesional, cada una de ellas ha marcado un antes y un después en mi trayectoria por las bandas de música (aunque tan solo como oyente).
Fue en el año 2011 cuando me ofrecieron por primera vez participar como andero en el Vía-Crucis Procesional del Santísimo Cristo de la Sangre, el Lunes Santo, a mí me hacía mucha ilusión pero a la vez dudaba en participar, parecía raro, pero como que me venía grande salir esa noche. El caso es que al final tuve que aceptar gustosamente.
Siempre es sabido que cuando el “Cristo de la Sangre” sale del pórtico de la Basílica de la Asunción, suenan las notas de “Al Señor de Sevilla” de Abel Moreno, pero ese año y quizás por cuestiones del destino, sonó Crucifixus. Tan solo la había escuchado (por vídeos) un par de veces hasta ese momento, no prestándole la suficiente atención merecida. En ese instante la Plaza Mayor enmudeció, las notas reflejaban un sentimiento nunca imaginado pero que se repetiría año tras año.
En el año 2012 y 2013, la marcha se convirtió protagonista a la entrada del Santísimo Cristo de la Sangre en la Plaza Mayor, los asistentes atónitos han sentido un enorme respeto y admiración por esta composición, clave para los desfiles procesionales de nuestra Semana Santa, clave para algún momento en especial y sobretodo clave para el Ciezano.
Al hilo de todo lo narrado anteriormente y de lo que es una marcha procesional, esta no es totalmente difícil en su planteamiento como tal, me explico; una marcha, desde la primera vez que la escuches, tiene que ser un claro ejemplo de deseo de volver a escucharla, se tiene que diferenciar de las demás, teniendo claro el desarrollo, trío y re-exposición del tema, y sobretodo y lo más importante, debe de tener un momento, ese momento lo elegimos cada uno de nosotros, es algo muy particular. Para mí el momento de esta marcha es y será la Plaza Mayor. Y no cabe la menor duda que sonará en la Calle San Sebastián al paso de la imagen de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, al Santísimo Cristo de la Expiración en la calle Buitragos, a María Santísima de la Soledad en la Plaza del Comisario o a la Santísima Virgen de la Piedad en la calle Mesones, tan solo sonará, quedando un vacío en las almas de aquellos que comparten el arte de la música, un vacío que acaba para mi todos los Lunes Santos al término de la marcha en la Plaza Mayor, teniendo la certeza y la ilusión que vuelva a sonar Crucifixus al año siguiente.
Joaquín Caballero Segura
Quien verdaderamente me conozca sabrá o habrá comprobado que yo nunca he estudiado para ser músico y tampoco pertenezco a ninguna banda en particular, pero siempre he sentido un enorme entusiasmo por la marcha procesional, cada una de ellas ha marcado un antes y un después en mi trayectoria por las bandas de música (aunque tan solo como oyente).
Fue en el año 2011 cuando me ofrecieron por primera vez participar como andero en el Vía-Crucis Procesional del Santísimo Cristo de la Sangre, el Lunes Santo, a mí me hacía mucha ilusión pero a la vez dudaba en participar, parecía raro, pero como que me venía grande salir esa noche. El caso es que al final tuve que aceptar gustosamente.
Siempre es sabido que cuando el “Cristo de la Sangre” sale del pórtico de la Basílica de la Asunción, suenan las notas de “Al Señor de Sevilla” de Abel Moreno, pero ese año y quizás por cuestiones del destino, sonó Crucifixus. Tan solo la había escuchado (por vídeos) un par de veces hasta ese momento, no prestándole la suficiente atención merecida. En ese instante la Plaza Mayor enmudeció, las notas reflejaban un sentimiento nunca imaginado pero que se repetiría año tras año.
En el año 2012 y 2013, la marcha se convirtió protagonista a la entrada del Santísimo Cristo de la Sangre en la Plaza Mayor, los asistentes atónitos han sentido un enorme respeto y admiración por esta composición, clave para los desfiles procesionales de nuestra Semana Santa, clave para algún momento en especial y sobretodo clave para el Ciezano.
Al hilo de todo lo narrado anteriormente y de lo que es una marcha procesional, esta no es totalmente difícil en su planteamiento como tal, me explico; una marcha, desde la primera vez que la escuches, tiene que ser un claro ejemplo de deseo de volver a escucharla, se tiene que diferenciar de las demás, teniendo claro el desarrollo, trío y re-exposición del tema, y sobretodo y lo más importante, debe de tener un momento, ese momento lo elegimos cada uno de nosotros, es algo muy particular. Para mí el momento de esta marcha es y será la Plaza Mayor. Y no cabe la menor duda que sonará en la Calle San Sebastián al paso de la imagen de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, al Santísimo Cristo de la Expiración en la calle Buitragos, a María Santísima de la Soledad en la Plaza del Comisario o a la Santísima Virgen de la Piedad en la calle Mesones, tan solo sonará, quedando un vacío en las almas de aquellos que comparten el arte de la música, un vacío que acaba para mi todos los Lunes Santos al término de la marcha en la Plaza Mayor, teniendo la certeza y la ilusión que vuelva a sonar Crucifixus al año siguiente.
Joaquín Caballero Segura
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