Cuaresma inolvidable la de 1998. Jesús Cautivo (Miguel Pérez) - Puente de la Aurora (Málaga) por Miguel Pérez
Sin duda de mis marchas, la que arremolina más sentimientos dentro de mí es Jesús Cautivo, no sólo por la viva imagen en el Puente de la Aurora de mi Málaga natal, cuando lo imaginé aquella tarde soleada caminando con el vuelo primaveral de su túnica blanca, o el recuerdo de las hermosas palabras que dedicaba anualmente mi amigo Ángel Garó a su paso por el Hospital Civil por la mañana para visitar los enfermos, sino por todo lo personal que me ocurría en aquellos momentos en los que escribí esta pieza.
Enamorado perdidamente de una flautista, con la que ensayaba todas las tardes música de Piazzolla -música argentina que luego los fines de semana tocaba con un cuarteto de tangos en una conocida tanguería del Paseo de Reding de Málaga-, los vinos con mi amigo Fali y toda su troupe… Sin duda un año intenso aquel 1998, en el que, además, hice una gira nacional con mis primeras piezas minimalistas para piano, o músicos de la talla de la organista Pilar Cabrera o el trompetista Benjamín Moreno me encargaban piezas para estrenar en lugares tan especiales como el Auditorio Nacional de Madrid o la Catedral de Viseu con motivo de la Exposición Universal de Lisboa.
Eran días intensos aquellos, mientras daba alguna clase particular, acompañaba al piano a cantantes, y terminaba mis clases en el conservatorio. Dedicada a mi querido amigo José Luis Ramos, Pepelu, esta pieza obtuvo el Primer Premio en el II Concurso Nacional de Composición de Marchas Procesionales Maestro Perfecto Artola, y es para mí inolvidable el grito que unánime dieron los miembros de toda la banda de música a la que pertenecía, la Banda Juvenil de Música de los Colegios Miraflores y Gibraljaire de Málaga. Aquello se me clavó para siempre en mi retina. Luego, no menos inolvidable el recibimiento de mis compañeros en el programa Bajo Palio de Canal Sur Radio, que en aquellos años emitía en directo y que yo amenizaba al piano.
Qué noches aquellas. Cuaresma inolvidable la de 1998. Y su banda sonora, sin duda para mí, Jesús Cautivo.
Miguel Pérez
Este blog surge de la idea de relacionar ciertas marchas procesionales con determinadas calles o momentos de la semana santa de Cieza. Y la descripción de esa relación y sus emociones
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Pérez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Pérez. Mostrar todas las entradas
jueves, 25 de febrero de 2016
domingo, 16 de marzo de 2014
Santo Traslado (Miguel Pérez) - Calle Diego Tortosa
Santo Traslado - Calle Diego Tortosa. Por Toñi Cano y Francisca Cano
Un gran amigo nuestro, tanto de mi hermana Paquita como mío, nos ha pedido que colaborásemos con su blog, escribiendo sobre los sentimientos que unen una marcha de nuestra Semana Santa con una calle de Cieza.
Muchos os preguntaréis una cosa al leer el título, ¿dónde está la calle Diego Tortosa? Pues bien, Diego Tortosa es esa calle pequeña que va desde la iglesia de la Asunción hasta el Muro, donde está la casa-museo de la Virgen de Gracia y Esperanza.
Para entender la relación que tiene esa calle con esa marcha, tenemos que retroceder un poco en el tiempo, concretamente al año 2000. Esa es la primera Semana Santa en que mi hermana Paquita y yo tocamos juntas con la Banda de la Escuela Municipal de música de Cieza. Si hay algo que la música, y en especial esa Banda, ha hecho por nosotras, ha sido unirnos muchísimo, además de darnos la oportunidad de hacer amigos para toda la vida.
Pues comencemos con la historia. Quienes nos conozcan medianamente sabrán que mi hermana y yo no somos devotas, sino todo lo contrario, somos más bien guerreras. Además, esas personas seguramente habrán escuchado alguna historia sobre la persona que más ha influido en nuestras vidas, por su forma de ser, por sus ideales, por sus valores: la chacha Paca.
La chacha Paca era una tía abuela nuestra que vivía en la calle Diego Tortosa. En mi casa, todavía se recuerda como, cuando mi hermana Paquita era pequeña e iba a la Escuela de Música en la calle Empedrá, la chacha Paca la esperaba con una tortica de pan dormido y una chocolatina para que su Paquita merendase.
Desde que entramos en la banda y empezamos a desfilar en las procesiones, la chacha Paca nos ayudaba, en la medida en que le era posible, a arreglarnos para cada procesión. Su lema era: hay que ir de punta en blanco. Así que nos revisaba de arriba a abajo: corbata bien puesta, cuello de la camisa bien planchado, jersey sin una mínima arruga y sobre todo, el faldón bien metido por dentro. Pero no sólo la ropa, todavía recordamos como, con sus dedos torcidos de tanto trabajar y un trapo, le sacaba brillo al bombardino de mi hermana mientras decía su frase esa de “nena, el pito tienes que llevarlo limpio”.
¿Cómo le compensábamos? Partiéndonos la cara por conseguir algunas flores del trono con el que habíamos tocado y revisando al día siguiente la procesión en el Telered con ella.
Hasta que murió en septiembre de 2008, la Chacha Paca nos vio desfilar con muchas hermandades pero ella siempre tuvo la ilusión de vernos tocar con una: la del Santo Cristo. Por casualidades de la vida, en la Semana Santa de 2009 acompañamos a esa hermandad. ¡Lo que hubiera disfrutado viéndonos!
Sabiendo esto, os será más fácil comprender la relación de la marcha “Santo Traslado” y la calle Diego Tortosa.
Se nos pone la piel de gallina todavía de recordar el momento en el que Paco, el director de la banda, se gira y dice “poned Santo Traslado” por la calle El Barco. Cuando empezamos a tocar, y vamos llegando a la calle Diego Tortosa, se empieza a ver la ventana de la casa de la chacha Paca. Esa ventana que hace ochava por la que hemos mirado tantas veces cuando íbamos a ver a nuestros tíos. ¡Cuántos recuerdos se nos venían a la mente!
Al paso que marcaba la caja, llegamos a la altura de esa ventana. En ella, la incombustible prima Marujica, sobrina de la chacha Paca a la que quiso y cuidó como si fuera su propia madre, nos mira pasar visiblemente emocionada. Ahora ya es inevitable: se nos saltan las lágrimas.
Quizás no sean la marcha y la calle más bonitas del mundo, pero esa combinación no la vamos a olvidar jamás.
¡Ah! ¿Y qué hicimos cuando terminamos? Partirnos la cara como nunca lo habíamos hecho para conseguir una flor del trono del Santo Cristo.
Toñi Cano y Francisca Cano.
Un gran amigo nuestro, tanto de mi hermana Paquita como mío, nos ha pedido que colaborásemos con su blog, escribiendo sobre los sentimientos que unen una marcha de nuestra Semana Santa con una calle de Cieza.
Muchos os preguntaréis una cosa al leer el título, ¿dónde está la calle Diego Tortosa? Pues bien, Diego Tortosa es esa calle pequeña que va desde la iglesia de la Asunción hasta el Muro, donde está la casa-museo de la Virgen de Gracia y Esperanza.
Para entender la relación que tiene esa calle con esa marcha, tenemos que retroceder un poco en el tiempo, concretamente al año 2000. Esa es la primera Semana Santa en que mi hermana Paquita y yo tocamos juntas con la Banda de la Escuela Municipal de música de Cieza. Si hay algo que la música, y en especial esa Banda, ha hecho por nosotras, ha sido unirnos muchísimo, además de darnos la oportunidad de hacer amigos para toda la vida.
Pues comencemos con la historia. Quienes nos conozcan medianamente sabrán que mi hermana y yo no somos devotas, sino todo lo contrario, somos más bien guerreras. Además, esas personas seguramente habrán escuchado alguna historia sobre la persona que más ha influido en nuestras vidas, por su forma de ser, por sus ideales, por sus valores: la chacha Paca.
La chacha Paca era una tía abuela nuestra que vivía en la calle Diego Tortosa. En mi casa, todavía se recuerda como, cuando mi hermana Paquita era pequeña e iba a la Escuela de Música en la calle Empedrá, la chacha Paca la esperaba con una tortica de pan dormido y una chocolatina para que su Paquita merendase.
Desde que entramos en la banda y empezamos a desfilar en las procesiones, la chacha Paca nos ayudaba, en la medida en que le era posible, a arreglarnos para cada procesión. Su lema era: hay que ir de punta en blanco. Así que nos revisaba de arriba a abajo: corbata bien puesta, cuello de la camisa bien planchado, jersey sin una mínima arruga y sobre todo, el faldón bien metido por dentro. Pero no sólo la ropa, todavía recordamos como, con sus dedos torcidos de tanto trabajar y un trapo, le sacaba brillo al bombardino de mi hermana mientras decía su frase esa de “nena, el pito tienes que llevarlo limpio”.
¿Cómo le compensábamos? Partiéndonos la cara por conseguir algunas flores del trono con el que habíamos tocado y revisando al día siguiente la procesión en el Telered con ella.
Hasta que murió en septiembre de 2008, la Chacha Paca nos vio desfilar con muchas hermandades pero ella siempre tuvo la ilusión de vernos tocar con una: la del Santo Cristo. Por casualidades de la vida, en la Semana Santa de 2009 acompañamos a esa hermandad. ¡Lo que hubiera disfrutado viéndonos!
Sabiendo esto, os será más fácil comprender la relación de la marcha “Santo Traslado” y la calle Diego Tortosa.
Se nos pone la piel de gallina todavía de recordar el momento en el que Paco, el director de la banda, se gira y dice “poned Santo Traslado” por la calle El Barco. Cuando empezamos a tocar, y vamos llegando a la calle Diego Tortosa, se empieza a ver la ventana de la casa de la chacha Paca. Esa ventana que hace ochava por la que hemos mirado tantas veces cuando íbamos a ver a nuestros tíos. ¡Cuántos recuerdos se nos venían a la mente!
Al paso que marcaba la caja, llegamos a la altura de esa ventana. En ella, la incombustible prima Marujica, sobrina de la chacha Paca a la que quiso y cuidó como si fuera su propia madre, nos mira pasar visiblemente emocionada. Ahora ya es inevitable: se nos saltan las lágrimas.
Quizás no sean la marcha y la calle más bonitas del mundo, pero esa combinación no la vamos a olvidar jamás.
¡Ah! ¿Y qué hicimos cuando terminamos? Partirnos la cara como nunca lo habíamos hecho para conseguir una flor del trono del Santo Cristo.
Toñi Cano y Francisca Cano.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)